Universos

Tenía la mirada mutilada, el cuerpo fragmentado

y la distancia encarnada.

La desesperación caminaba arrodillada.

Nadaba en mares de nada,

sin orilla que esperara.

Tomó las llaves del auto, convencida de encontrar el camino y salió con lo puesto al medio de la montaña. El cielo confundía grises y mares, las nubes bajaban queriendo gritarle. La cima susurraba con ellas, se contaban historias, se miraban con ojos de siesta. Música que se insinuaba en el húmedo cemento, cruzaba puentes y espasmos. Cactus desplumados la esperaban en el cuarto.

Pueblo herrumbrado, alegremente maltratado, multiplicaba escenas de canciones y penas. Se abrigó y al resguardo de la leña le regaló sonrisas embarcadas en tristeza, sus sonrisas más sinceras.

La calma empapelaba la amnesia. En el colchón a rayas dejó sus pesadillas y cesó el temblor. Bebió de su jugo, jugo de limón con saber y piel.

Ernestina Polizzi

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Psicóloga / Mgter en Comunicación y Marketing

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