Arquitectura en Mendoza

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El Arquitecto Guillermo Silvestri, vive en Mendoza, Argentina; la provincia del Aconcagua. Paisaje de montañas, imponentes líneas de la naturaleza que deleitan la mirada del más incrédulo. Allí, en una casa de 1920, se encuentra el estudio de arquitectura que dirige y en el cual encuentra la inspiración para diseñar proyectos de diversos temas, tales como edificios, oficinas, comercios, bodegas y su especialidad; viviendas unifamiliares. En una entrevista íntima con él, le preguntamos acerca de su concepción de la Arquitectura y nos contaba lo siguiente:

GS- Para mí, la Arquitectura está ligada al origen mismo del universo, el cual se compone de Materia, Espacio y Tiempo. La Arquitectura interviene el espacio a través de la materia, es materializar una idea, un proyecto, anhelos y deseos. Lo cual se lleva a cabo en tiempos lógicos y cronológicos: un primer tiempo de desarrollo y creatividad, un segundo tiempo en el que se materializa el concepto, finalizando en un tercer tiempo que avanza sobre un provenir que se presentifica.

Entrevistador- Te has especializado en vivienda unifamiliares, en base a esto; ¿Cómo definís tu Arquitectura?

GS- No se si puedo hablar de “Mi Arquitectura”, ya que sólo se completa con la intervención de otro. Esta Arquitectura que necesita del otro, es para mí un proceso simple y a la vez complejo. La simplicidad se conjuga en las formas y un diseño limpio sobre el total del proyecto. La complejidad se halla implícita en la confluencia de 3 factores básicos a la hora de diseñar el proyecto:

1. Resolución Funcional 2. Resolución de Diseño 3. Resolución Geográfica

Estos 3 factores, a su vez contienen miles de variables que tengo en cuenta a la hora de resolver el proyecto. La importancia del terreno, su ubicación, la orientación, la geografía del lugar, el contexto, los usos y costumbres de la familia que la habitará, estas variables las llamo estímulos de proyecto, situaciones particulares de cada sitio que deben operar en sincronía para hacer de cada diseño y cada cliente, algo realmente singular.

No hay que negar la parte sensorial que lleva en si misma la palabra Arquitectura. La obra finalizada, que es lo que primeramente captamos visualmente, es lo que nos debe despertar el resto de los sentidos. Es el medio a través del cual deberíamos poder degustar un exquisito vino bajo la entresombra de una galería, y allí proyectar sensaciones y vivencias prometidas por una estructura. El diseño y la estética no debe negar la funcionalidad, como tampoco la funcionalidad debe matar lo otro. Ambas deben confluir en un juego interactivo, logrando que la estructura se transforme en un espacio vivible y disfrutable. Como dice Le Corbusier: “Arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu. Empleando piedra, madera, hormigón, se construyen casas, palacios; eso es construcción: el ingeniero trabajando; pero en un instante, tocas mi corazón, me haces bien, me siento feliz y digo: esto es hermoso, esto es arquitectura, el arte entra en mí”.

Entrevistador- En base a lo que decís; ¿El Arquitecto cumple una función de interpretador de deseos del cliente?

GS- Si, el trabajo del arquitecto no es sólo diseñar algo estético y funcional, sino que el proceso es inverso. Cuando el cliente dice lo que quiere, lo que le gustaría, el trabajo está en escuchar lo que verdaderamente desea de aquello que nos relata. Y transformar ese potencial, Me Gustaría, en un Me Gusta. Si no escuchamos bien al cliente, el proyecto será un fracaso, la estructura en sí misma será vacía y no provocará sensación alguna en quienes la vean o la habiten. El corazón del diseño está en las palabras que utilizan los clientes, allí se encuentra la verdad, la cual hay que saber escuchar y trabajarla como si fuera una x (equis) en una ecuación matemática y despejarla para llegar a un buen resultado. El Resultado debe generar sensaciones, debe provocar al espectador, debe vehiculizar imágenes de un porvenir mejor. No debemos imponer un cómo vivir en base a un capricho propio, sino que debemos captar la esencia de cómo quiere vivir esa familia, cuáles son sus necesidades y dejar a un lado nuestro ego. La Arquitectura es como un lenguaje, el lenguaje del otro interpretado y diseñado por nosotros, los arquitectos.

Entrevistador- ¿A qué te referís con que la Arquitectura es como un Lenguaje?

GS- Parece un juego de palabras, pero la Estructura como resultado Arquitectónico es la Estructura del Lenguaje. Hay un significante primordial que trae el cliente sobre aquello que tiene en su cabeza, el cual contiene múltiples significados, lo que para él es un hogar, lo que le representa la cocina, el dormitorio, el estar, etc. y a su vez, es ese significante al que debemos otorgarle nuestros propios significados, creando el espacio, haciendo arte en la utilización de la materia. La Estructura nos dice algo y a través de ella estamos hablando. Hablamos de nosotros, de nuestra mirada sobre el espacio y de cómo lo abordamos, pero también estamos hablando de la familia que va a vivir ahí, de sus gustos, sus intereses y por qué no de sus sentimientos y deseos más profundos.

Las viviendas se diseñan acorde a su entorno y esta debe formar parte de un todo, una unicidad que responda no sólo al paisaje, sino también a una transformación responsable sobre el mismo.

“En definitiva, más allá de la materialidad, el trabajo arduo del arquitecto está en percibir la espiritualidad de quienes van a brindarle historias a las viviendas que proyectamos”. Arquitecto Guillermo Silvestri.

@ErnesPolizzi

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